COMPRENDER EL OJO DEL NIÑO

El ojo es un órgano precioso y frágil que evoluciona a lo largo de nuestra vida. El niño, cuyos ojos no están totalmente completos, debe ser objeto de una atención particular para velar por la calidad de su visión.
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EL OJO
DE UN NIÑO

¡El ojo del niño evoluciona! Aunque el recién nacido ve muy poco, a lo largo del tiempo su agudeza visual mejorará. ¡El bebé qué poseía sólo un 5% de agudeza visual, será capaz de ver casi de manera óptima a sus diez años! Por tanto, el niño adquiere su vista de adulto progresivamente.

Paralelamente, la visión de los colores también progresa, pero lo hace más rápidamente: algunas semanas después de su nacimiento, el bebé reacciona ante los colores rojos y verdes, después los azules y amarillos.

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INFANCIA RIMA
CON VIGILANCIA

El período de la infancia es el que pide más vigilancia por parte de los padres, particularmente en lo que se refiere a la visión. Al estar más próximos al niño, son los que están más en condiciones de detectar eventuales defectos en su vista.

Porque la detección precoz es necesaria para tener todas las posibilidades de tratar eficazmente eventuales problemas.

Los defectos más corrientes son el estrabismo, la ambliopía, el daltonismo, la hipermetropía, la miopía y el astigmatismo:

– El estrabismo se nota fácilmente, porque el niño bizquea. Su visión es vaga o deformada la mayoría de las veces. Este problema necesita una corrección, porque es fuente de cansancio e incomodidad.

– La ambliopía corresponde a una agudeza débil y visual. Cuando es unilateral, se compensa por el otro ojo. Es importante detectar la ambliopía porque cuanto más tiempo pase, más difícilmente se corregirá.

– La hipermetropía es una mala visión de cerca que necesita acomodaciones fatigosas. Las lentes adaptadas permiten tratar este problema.

– En la miopía, la visión de lejos es vaga. Se corrige con gafas.

– En cuanto al astigmatismo, da una visión deformada. Las gafas adaptadas remedian este problema.

INTERPRETAR BIEN
LAS SEÑALES DE ALARMA

¿No es usted especialista? Tranquilícese, a pesar de todo puede descubrir el rastro de ciertos problemas visuales en su hijo. En efecto, si presenta uno de los siguientes signos, es aconsejado consultar a un oftalmólogo:

El niño a menudo se frota los ojos, parece evitar la luz o cierra un ojo delante del sol, bizquea, a menudo entorna los ojos o se quedan fijos, o su cabeza se inclina anormalmente.
A menudo tropieza, experimenta dificultades para reconocer imágenes de juegos o se queja regularmente de dolores de cabeza.

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